El edificio deportivo propuesto se concibe como una estructura ligera, tanto formal como constructivamente, diseñada para ofrecer un espacio interior amplio, diáfano y altamente luminoso. La luz natural se aprovecha de forma controlada y homogénea, garantizando condiciones óptimas para la práctica de distintas disciplinas deportivas.
El campo de juego, elemento central del proyecto, se configura como un espacio versátil, delimitado por cerramientos en los lados sur y oeste, y por una banda en “L” en los lados norte y este que alberga gradas, zonas de descanso y una rampa accesible que conecta con el nivel superior.
La estructura principal se resuelve mediante cerchas romboidales que cubren la luz transversal, actuando como lucernarios para la entrada de luz norte. Sobre ellas se apoyan estructuras trianguladas que conforman las pendientes de la cubierta, permitiendo una eficiente recogida de aguas y ocultando bajantes en los pilares. El cerramiento acristalado en planta baja permite una relación directa entre interior y exterior, con posibilidad de apertura parcial para ventilación natural.
El edificio incorpora espacios técnicos, servicios y una zona polivalente en planta alta, con previsión de crecimiento futuro. Su diseño combina eficiencia estructural, sostenibilidad y flexibilidad funcional, consolidando una solución arquitectónica contemporánea y adaptable.