En un territorio insular de reducida superficie confluyen infraestructuras de carácter logístico, comercial y de movilidad, lo que exige un planteamiento integral y altamente preciso. La propuesta establece un marco robusto y flexible para los próximos treinta años, capaz de adaptarse a transformaciones futuras y de responder a la creciente demanda de pasajeros y mercancías.
La intervención busca optimizar los flujos de tránsito mediante la ampliación de áreas de procesamiento, el incremento de capacidad vehicular y la reducción de tiempos operativos. Paralelamente, se plantea una reconfiguración del espacio público orientada a mejorar la experiencia de usuarios y trabajadores, integrando criterios de bienestar, confort y eficiencia. De este modo, la isla se redefine como un modelo contemporáneo de hibridación programática, donde se articula de forma flexible la convivencia entre sistemas de transporte, áreas logísticas y espacios de carácter comercial, con el objetivo de transformarse en un referente internacional en infraestructura fronteriza.